San Lorenzo, que había ganado los cinco amistosos que disputó en el verano, que mantuvo el equipo, que se reforzó muy bien y se perfilaba para ser nuevamente protagonista, arrancó el torneo local y la Copa Libertadores de la peor manera. En ambos cotejos, ante Olimpo y Botafogo, que estaban controlados, cometió errores y los terminó perdiendo 2-0. Pero no hay tiempo para lamentos y ya los jugadores que regresaron al país hoy tienen que cambiar el “chip” y tener la cabeza puesta en el clásico ante Racing del próximo sábado aunque el grupo sintió el impacto de haber perdido en estas dos presentaciones.
Para este encuentro seguramente el “Patón” hará algunas variantes. Hay un cambio obligado ya que ante Olimpo fue expulsado Santiago Gentiletti. En su lugar podría ingresar el capitán Pablo Alvarado o bien darle lugar a Walter Kanneman, que para Bauza es marcador central, no lateral y si llega la habilitación del colombiano Carlos Valdés también podría tener la chance.
En la mitad de la cancha habría modificaciones también ya que en Brasil jugó con un “riple 5” (kalinski-Ortigoza-Mercier), pero ahora de local pondría a Romagnoli por uno de ellos.
Lo cierto es que nadie esperaba un arranque tan malo del último campeón del fútbol argentino pero como se suele decir, esto recién empieza, y ante Racing con su público, San Lorenzo tendrá la chance de reivindicarse, dar un golpe de timón a tiempo y comenzar a enderezar el barco.

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