sábado, 17 de noviembre de 2012

LA NOCHE DEL 15 DE NOVIEMBRE DE 2012

Es medianoche, el pueblo no duerme, y en el barrio se escuchan cánticos eufóricos que sacuden el asfalto de la avenida principal. Hay vítores en honor de ciertos artífices de una gesta titánica y reivindicadora. Los Cuervos revolotean en bandadas; los Forzosos muestran sus bíceps desafiantes; los Gauchos agitan ponchos al viento; los Matadores reviven; los Cara Sucias cubren de tizne sus cuerpos; los Santos vienen marchando, y entre tanta euforia se desata un Ciclón que arrasa con viejos espectros tiránicos de gorras, armas, y ginetas. Es medianoche, el pueblo no duerme, festeja, llora de alegría, canta, y sus cánticos se elevan hasta alcanzar los oídos de un cura inmortal, que sonríe y revolea su sotana celestial, pues ha llegado el día prometido, aunq...ue ansioso reclamara ante su Jefe para que se adelantara una semana la fecha del soñado retorno, después de 33 años, un número que recuerda los primeros picados que organizaron los fundadores del club, que se hicieron sobre el empedrado de la calle Treinta y tres, y evoca también el año del primer título del club en la era profesional. Un número que ciertamente no parece casual cuando en medio de los hechos anda un sacerdote…. Es medianoche, el pueblo no duerme, se abraza en la calle, revive antiguas anécdotas, los chicos preguntan cómo era el viejo estadio, los padres responden con datos recibidos de sus propios padres, mientras los abuelos confirman y abundan en detalles. Afuera todo es jolgorio y un agitar de trapos azulgranas, y adentro, en el supermercado del barrio, vuelve a jugarse el partido que se disputa cada noche en Tierra Santa desde el mismo momento del despojo. Las góndolas se corren para hacer lugar; los carritos se amontonan para que no molesten; las temerosas cajas registradoras se abren en un desesperado intento de devolver el dinero que robaron en otros tiempos; y una número cinco azulgrana salta del canasto en el que estaba y toma ubicación en medio del improvisado campo de juego. Un tal Monti the el puntapié inicial, y comienza el partido que durará hasta minutos antes de que lleguen los primeros empleados del supermercado, cuando el grupo volverá a dejar todo en su lugar. De pronto, en medio de una corrida por la punta derecha, el loco Doval escucha el griterío que viene desde la calle, y pierde la pelota torpemente frente a un heroico Urso que la rechaza de volea, y mientras Blazina le protesta al loco desde un arco improvisado con dos cajas de vino. Lema recibe a la redonda en el otro arco, el que the a espaldas a avenida La Plata, al tiempo que Diego García pide silencio para escuchar qué dicen los cánticos de la calle. El gallego Lángara se impacienta y corre para averiguar qué está pasando hacia el playón de estacionamiento atravesando paredes, seguido de cerca por Zubieta y Petronilo do Brito. El resto aguarda ansioso e inmóvil, hasta que de pronto, las tres glorias santas regresan y abren la puerta del supermercado para que todos escuchen el cántico…. “¡A volver, a volver, vamos a volver!”. “¡¿Entonces era cierto?”, exclama Chividini, y explota el júbilo de las viejas glorias. Según cuenta la historia, mientras el pueblo cantaba en la calle, en la cancha improvisada de Tierra Santa se jugó el mejor partido de todas las épocas, y hubo caños, y tacos, y bicicletas, y rabonas, y chicles, y pelotas sacadas de los ángulos, y goles a montones, mientras las góndolas se poblaron de viejos hinchas que no podían mezclarse con la gente que cantaba afuera. Y esa vez, por decisión unánime de jugadores y público, terminado el encuentro nadie acomodó las góndolas, los carritos y las cajas registradoras, como habían hecho siempre. Nadie… Y la sorpresa de los primeros empleados en llegar a la mañana, fue mayúscula, y el hecho se hizo noticia en el mundo entero: en medio del supermercado que ocupa las tierras que siempre fueron del CLUB ATLÉTICO SAN LORENZO DE ALMAGRO -decían las crónicas- apareció una misteriosa cancha de fútbol improvisada entre góndolas apartadas, carritos amontonados, y cajas registradoras abiertas, con arcos de cajas de vino y una pelota azulgrana en el círculo central, al tiempo que una bandada gigantesca de cuervos revoloteaba los techos del supermercado. Todo ocurrió en la noche del 15 de noviembre de 2012, cuando el pueblo azulgrana entero… no durmió…. Daniel Angel Ríos

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