miércoles, 18 de agosto de 2010

UNIDAD, PALABRA PROHIBIDA


Faltan menos de cuatro meses para las elecciones en San Lorenzo.
Buenos Aires se empieza a teñir de azulgrana, como cada vez que los socios del Ciclón tienen que elegir autoridades.

Históricamente, San Lorenzo fue un club muy politizado; desde la época de las agrupaciones "Orden y Progreso" o "Fracción Tradicional", quiénes debatían los estílos de club que se pretendía, para una Institución -sí, con mayúscula- que por esos días era pionera en todo.

Con mas de 40.000 socios que se involucraban, no sólo para las elecciones, sino para el que hacer cotidiano.
Ese San Lorenzo era grande en todo sentido; en fútbol, a pesar que no se salía campeón muy seguído, pero los planteles azulgranas eran verdaderas selecciones.
Con un estadio imponente, con disciplinas que eran campeonas en todo sentido, una verdadera potencia.

Pero lógicamente, eran sólo dos agrupaciones muy bien identificadas y por esos tiempos el que no gobernaba, apoyaba.

Cuándo la política se metió en el club -la política barata, la politiquería de comité-, San Lorenzo dejó de ser lo que era.
Cuándo los intereses personales empezaron a estar sobre los intereses del club, San Lorenzo dejó de ser lo que era.
La politiquería se llevó al gran club para darle paso a un club pobre en todo sentido. Fue tan desquiciado todo lo que tuvo que ver con las "aves de rapiña" que no dejaron absolutamente nada.
Cuándo aparecieron los "empresarios-mesías", terminaron de darle el tiro de gracia al enfermo terminal.

Algún Hijo de Puta (perdón, pero no encontré otro calificativo), tiró la idea que "lo mejor es vender, porqué el futuro está en el sur de la ciudad", y todos los cómplices levantaron la mano, entregando mansamente nuestra historia y nuestro futuro.
Sin nada, sólo con la pasión de unos cuántos millones de sanlorencistas, el Ciclón siguió de pié.
Sin nada, pero con el pecho inflado de orgullo, a pesar de todas las desgracias que dirigentes inescrupulosos nos obligaron a pasar.
Y de la nada, San Lorenzo se empezó a poner de pié nuevamente -o casualidad, cuándo la política le dejó lugar al trabajo, al esfuerzo a los sueños-.
Y volvimos a tener casa propia, y se lograron títulos locales e internacionales y se armaron equipos competitívos nuevamente.

Pero la política siempre está.

Hoy, a menos de cuatro meses de las próximas elecciones, los socios de San Lorenzo, vemos como se reúnen, como se pelean, como planifícan, como agrupaciones con "seis" integrantes quiéren tener voz y voto como si realmente tuvieran un gran peso en las decisiones del futuro.

Uno sueña cada vez que se acerca una elección, con la palabra "UNIDAD".
La cantidad de empresarios exitosos -no los de los finales del 70', principio de los 80'- que tienen una gran cantidad de ideas y proyectos para darle al club, pero que sólo lo llevarán a cabo si son precisamente ellos los que ganan.

Otros clubes -infinitamente menores-, armaron "políticas de estado", para asegurarse un crecimiento constante y lo lograron con muchísimo menos recursos que los que tiene o puede tener San Lorenzo.
Por qué no imitar a sus políticos y de una vez por todas pensar en el club que tanto amamos, pensar en nuestros hijos, pensar en todo lo malo que pasamos para no repetirlo.

Sería bueno dejar el "vedettísmo" para otro momento y saber que "UNIDOS" seríamos casi invulnerables.
Pero con este presente tendremos que pensar en 2013, lamentablemente.


GUSTAVO BENNASAR

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