domingo, 23 de agosto de 2009

OTRA VEZ PROBLEMAS CON LA POLICIA, ¿HASTA CUANDO?

La improvisación para organizar un operativo de seguridad en un partido que no ameritaba grandes recaudos, provocó una irracional reacción de la policía. Que el "Al servicio de la comunidad" no sea sólo un eslogan; es tiempo de ponerlo en práctica.
Para disfrutar de noventa minutos, en el fútbol argentino tenés que soportar la entrada en calor y el tercer tiempo que les propinan a los hinchas los diferentes operativos de seguridad. Una modalidad que desde hace años se sufre en los estadios de nuestro país.
Es parte de nuestra cultura que te revisen en muchas ocasiones con total despropósito antes de ingresar a la cancha, en muchos casos como si todos fuesen delincuentes. "Con la botella no se puede ingresar, señor", le advierte con soberbia un oficial al padre de una criatura que sólo se refrescaba con un envase de plástico. En ese instante, cuando ilustra la decepción del niño y la frustración del padre, seguramente hay otras situaciones que la Policía debe atender pero ignora, justificando su labor contra la mayoría inocente.
Como en todos los órdenes de la vida, existe lo bueno y lo malo. Hay agentes que saben cumplir su función y otros que, lamentablemente, no. Con estos últimos, es imposible hablar o entablar un diálogo para resolver una cuestión que, con buena predisposición, podría resolverse sin llegar a medidas extremas como la que ocurrió ayer al término del partido con Atlético Tucumán.
Es cierto que hubo muchos hinchas visitantes, que utilizaron treinta micros para llegar al Bidegain, pero de ninguna manera se justifica que la parcialidad azulgrana deba esperar más de cuarenta minutos. Un tercer tiempo que la Policía dispuso sin necesidad, sin pensar previamente las consecuencias de semejante determinación. Sin dudas que la dirigencia deportiva también debe comprometerse más con las organizaciones del operativo para que la gente sienta que en su casa puede estar segura.
En estos casos, el secreto del éxito de un operativo es la prevención, y no la represión. Si hubo represión, es porque algo falló. Y ayer el error estuvo en los responsables de la seguridad, que demostraron una pobre logística para resolver una cuestión que no parecía complicada: abrir las puertas del estadio cuando ya no quedaba público visitante que, por cierto, fue antes de los 40 minutos que adicionó la Policía.
Pero más allá de la organización fallida en el operativo, la problemática empeoró con la reacción final de los oficiales que, junto a la montada, reprimió sin distinción al que pasara cerca, ocasionando corridas y temor en mujeres, niños y ancianos. Tampoco se justifica la respuesta con piedrazos, que bien pudieron lastimar a otros simpatizantes que pasaban por ahí, pero esto no hubiese ocurrido si antes de actuar, los responsables del operativo hubiesen pensado un poco más.
Su lema lo dice: "Al servicio de la Comunidad". Ojalá se empiece a poner más en práctica y entiendan que la gran mayoría sólo fue a ver un partido de fútbol, aunque se los haya tratado como delincuentes o, peor aún, como enemigos de guerra.

Román Perroni - Mundo Azulgrana

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